Antes de aprender palabras, gramática o kanji, necesitás poder leer japonés de verdad. El japonés se escribe combinando tres sistemas distintos — y entender para qué sirve cada uno te va a ahorrar mucha confusión más adelante.
Una oración real en japonés mezcla los tres: 私は日本でコーヒーを飲みます。 — el kanji (日本, Japón) da el significado central, el hiragana (私は・で・を飲みます) arma la gramática, y el katakana (コーヒー, "kōhī" = café) marca que es una palabra de origen extranjero.
El romaji es escribir japonés con letras latinas (como "arigatou" en vez de ありがとう). Técnicamente no es un sistema de escritura japonés — es una herramienta para gente que todavía no sabe leer kana, usada en carteles turísticos, nombres de estaciones, o teclados.
⚠️ Por qué conviene evitarlo desde el principio
Ningún texto real está en romaji. Ningún manga, ninguna novela, ningún menú, ningún cartel común está escrito así — si dependés del romaji, literalmente no podés leer nada auténtico, para siempre.
Te agrega un paso mental de más, permanentemente. Leer romaji y "traducirlo" a sonidos japoneses en tu cabeza es un hábito que después cuesta mucho sacarse — vas a leer más lento toda la vida si no rompés esa muleta ahora, cuando es más fácil.
Distorsiona la pronunciación. Ver "shi" te tienta a pronunciarlo con reglas de otro idioma, y se pierden matices reales del japonés (por ejemplo, la diferencia de duración entre おばさん y おばあさん se nota mucho más clara viendo el kana que viendo "obasan" vs "obaasan").
La buena noticia: el hiragana son solo 46 caracteres base. Con unos días de práctica enfocada, ya podés leerlo — y a partir de ahí, cualquier texto para principiantes con furigana (lecturas chiquitas en hiragana sobre el kanji) se vuelve accesible.
Tocá cualquier carácter para escuchar cómo suena. El romaji que ves abajo de cada uno es solo una referencia de sonido — el objetivo es que dejes de necesitarlo lo antes posible.